El Camino Hacia Ser

"Aunque nada cambie, si yo cambio, todo cambia"
Honoré de Balzac

martes, 28 de julio de 2015

Confesiones



Esta entrada como muchas otras, es simplemente una carta para mi Amo. Necesito hablarle, decirle, contarle. Este castigo está siendo muy duro. La sensación de soledad, es muy dolorosa. La incomunicación particularmente es el castigo más grande que puedo sufrir. Lo soporto siempre con la idea de volver a ser lo que durante un suspiro he sido, y me ha dado la felicidad, la esclava de mi Amo. Aunque hay momentos, donde la soledad, la tristeza, la desesperación, se alían para hacerme sentir incapaz de volver a darle a mi Señor lo que quiere, o lo que de alguna manera en algún momento vio en mí. Tengo mis momentos de venirme abajo, y de sufrir como pensaba que no era posible. Pero pase lo que pase, hay tanto que siempre tendré que agradecerle a mi Amo, y precisamente de eso es de lo que quiero hablar aquí.


Señor, tengo necesidad de explicarte cómo me siento. Realmente me has devuelto la pasión. Disfruto muchísimo con mi trabajo. Estoy encantada de verdad con lo que hago y con volver a ser feliz con lo que de verdad es mi vocación. Pero no quiero hablarte de trabajo.


Sentir lo que siento con el desarrollo de mi profesión es fantástico. Pero yo lo que de verdad quiero agradecerte es sentir lo que siento conmigo misma. Por primera vez en mi vida no sólo me tolero, sino que hasta me gusto y me disfruto. Mi lado divertido, amable, solidario, encantador, desinhibido, pícaro, sensual, sexual, se está imponiendo al acomplejado, pesadumbroso, triste, inadaptado y enfadado con el mundo. Todo gracias a ti, mi Amo.



Señor, sólo pienso en poder devolverte algo de lo que tú me has dado. Hablo de que me has dado vida. Por eso, sólo quiero de verdad poder darte algo que pueda compensar todo lo que tú estás haciendo por mi, Señor. Es muy osado por mi parte, decirte esto, porque ahora mismo, ni tan siquiera me consideras como tu esclava. Ya sé que estoy en el fondo de la lista, me lo dijiste, y que estoy muy lejos de ser algo. Pero quiero de verdad, poder explicarte lo que siento, y sobre todo la necesidad tan grande que tengo de darte, Señor.



Cuando hablo de entrega absoluta, de que lo más importante para mí es poder complacerte, hacer tu voluntad, obedecerte, Señor, no son simples palabras, que puedan quedar más o menos bonitas escritas. No, mi Amo, es algo que siento en lo más adentro de mí. Es algo que me sale del alma. No sé cómo explicarlo. Me gusta pensar que soy buena contando las cosas, pero en esta ocasión, me faltan las palabras que puedan explicar de forma certera, todo lo que siento, mi Amo. Aunque la verdad es que tengo una necesidad absoluta de contarte, de decirte. Para mí todo este sentir es nuevo. Jamás había sentido nada tan fuerte, ni positivo, ni negativo. Señor, me desprendo de mi misma, porque sólo quiero ser tuya. No son simples palabras. Sólo quiero poder demostrártelo, mi Amo. Sólo quiero seguir contando para ti, y poder volver a ser tu esclava. Señor. Ser digna de ti.



Perdóname si te molesto con todo esto, o lo consideras fuera de lugar. Mi intención tan sólo es agradecerte porque por primera vez en mi vida, Señor, me siento bien conmigo misma. Y has sido tú y sólo tú el que lo ha provocado. Gracias, mi Señor.



Siempre tuya. Shatki


jueves, 23 de julio de 2015

Entrega total, pertenencia absoluta


Señor, objetivamente nada ha cambiado, desde ayer a hoy. Sigo en mi misma condición de no-esclava de mi Amo. Sigo a prueba, sigo sin haber recuperado aquello que es lo único que deseo en esta vida. Ser tu esclava. La decisión para hacer todo aquello que me pides, todo lo que te agrada, todo lo que quieras de mi, hace que saque una fuerza interior que hace pocos meses, ni tan siquiera tenía idea de que pudiera existir en mi. Señor, la sensación de plenitud absoluta cuando siento que hago las cosas bien, que te gusta y que te agradan mis actos, no puedo compararla a otra sensación que haya experimentado en mi vida. En un mundo más simple, le llamaría felicidad, pero aunque esa palabra esté cargada de positivismo, de ilusión, se me  queda corta, mi Amo, para describir lo que experimento, a todos los niveles. Por eso prefiero hablar de plenitud. Me siento sosegada, en paz, y además me excito sobre manera, porque mi Señor, eres a la única persona que deseo en este mundo.

Me excita tu voz, recordar tu mirada, y lo que me hace sentir. Pero sobre todo me excita recordar tus manos azotándome. Sentir los golpes, intercalados con tus caricias. Casi llego al orgasmo pensando en la primera vez que pusiste tus manos sobre mi culo. Sueño con tener la suerte de que vuelva a ocurrir. Que vuelvas a masturbarme mirándome fíjamente a los ojos. Eso es lo que había estado esperando durante toda mi vida, mi Amo. Busqué sin saber exactamente qué es lo que quería, pero sí lo que no. Ahora lo sé, Señor. Eras tú. Toda la vida te he buscado. He tenido la infinita suerte de que me encontraras, de que me eligieras, por eso soy totalmente consciente de mi pérdida, cuando decidiste apartarme. He aprendido de mis errores. Soy mucho más humilde y he dejado (estoy dejando) atrás, la altivez, la arrogancia, la vanidad. 

Cada día gano una pequeña batalla a mi ego, con la sensación además de que eso me vuelve a acercar a ti, mi Señor, mi Amo, mi Todo. A la vez, me siento liberada, me siento menos presionada, por ese corsé que te impone el ego, de culpas, de apariencias, de soberbia y de superioridad. Durante muchos años me engañó y me hizo creer que esa era la forma de sobrevivir en un ambiente hostil. Hoy tú me has enseñado que el Camino es otro y además me lo estás mostrando. Realmente Señor, eso es lo único que quiero en mi vida. Seguir avanzado y aprendiendo de tu mano. Ser cada día mejor persona, mejor profesional, pero sobre todo y ante todo, mi Amo, ser la esclava que tú quieres, ser tu esclava, y que me consideres igual que antes.

Soy tuya Señor. Sólo tuya. Mi entrega es absoluta, y la sensación de pertenecerte a ti, a mi Amo, es total. Mi voluntad te pertenece, mi cuerpo es tuyo, y eso siempre será así, Señor. Todo lo que estoy haciendo, todo lo que haré, sólo tiene un propósito, por encima de cualquier otro, agradarte. Que vuelvas a aceptarme como lo que siempre seré. Tu esclava. Sé que es muy difícil. Señor. Que he metido la pata muchísimo (siempre sin pretenderlo) y que no va a ser fácil recuperar tu confianza. Pero también mi Amo, no es menos cierto, que mi voluntad de hacer las cosas bien es inquebrantable, y que me estoy dejando la piel, porque volver a que me aceptes, como te he repetido, mi Amo, es mi única motivación

Hoy, una vez más, quiero terminar mi Señor, dándote las gracias por todo lo que me estás dando, por todo lo que me estás enseñando, por mostrarme el camino, por revelarme mi verdadera esencia, y por esta última oportunidad. Me has dado vida, Señor. Es la mejor manera que se me ocurre de resumirlo, y cada día, me das una poca más. Sueño con que llegue el día en el que pueda sentirte pleno dentro de mi. Que ese regalo que anhelo lo pueda recibir. Que me llenes con tu leche, me llenes de ti. Por todo, mi Amo. Gracias.

Tu Shatki

miércoles, 22 de julio de 2015

Gritos de Silencio


Señor, me dirijo a ti de la manera más respetuosa del mundo y desde la mayor humildad. Estas dos últimas semanas de casi incomunicación me están sirviendo para hacer un viaje a mi propio interior. Echo de menos tu presencia mi Amo. No es un reproche, por favor nada más lejos de mi intención. Tú siempre eliges, tuve la suerte de que me eligieras a mí, de que me tomaras como tu esclava, de que hicieras que mi existencia empezara a parecer coherente, y que muchas cosas que para mí nunca habían tenido sentido, empezaran a tenerlo. Pero también he tenido la "desgracia" de que me dejaras. Es algo que he hecho yo. Te he hartado. No he sabido estar a la altura. Aunque mi Amo, en ningún momento he pretendido no hacer las cosas como tú querías. Pero fuera como fuese, ahora estás lejos, muy lejos, muy distante. Sé que estoy "a prueba". Lo sé. Sé que es muy difícil que vuelvas a depositar tu confianza en mi. La única tranquilidad que me queda es saber que estoy dando todo lo que tengo. Lo único es que a veces me aterrorizo, porque a lo mejor, toda yo no soy suficiente. Señor. Echo de menos aquellos días en los que te sentía tan cerca, en los que me parecía que tu fuerza me hacía especial. Aquellos días en los que me preguntabas treinta veces por mis sensaciones, por cómo me sentía. Qué afortunada era, me sentía feliz, y por supuesto mi única preocupación era ser capaz de hacer todo lo que me decías. Ahora me siento nada.

Pero todo eso se quebró. Y ahora me siento tan vacía, tan sola, que parece que hasta puedo oír retumbar mis pensamientos dentro de mi cabeza. Estoy muy triste, mucho más triste de lo que creía que se pudiera sentir nadie, y te lo dice alguien que siempre ha sido triste y melancólica por naturaleza. Mi Señor, pienso que en el fondo lo que haces es prepararme para cuando decidas no volver. Otras veces, sólo pienso en que estás muy ocupado y tienes otras cosas que hacer. En otros momentos, tus palabras, con las que me dejaste clara mi posición, mi situación, me retumban en la cabeza, y sólo puedo pensar que si hubiera hecho las cosas mejor, seguirías a mi lado, como antes.

Perdóname Señor. No quiero molestarte, sólo quiero trasladarte mi pesar. Y también mi Amo, desde la mayor de las humildades, pedirte ayuda. Que sigas orientándome. No quiero fallarte. Estoy dispuesta a dejarme la piel, Señor. Lo estoy haciendo de hecho, mi Amo. Pero me equivoco. Me volqué en el trabajo, porque creía que así podría estar más cerca de ti. Incluso llegué a pensar que era lo que más te interesaba de mi. Creía que ya no te interesaba de otra manera. Y, lo único que yo quería era seguir estando a tu lado. Que siguieras considerándome tu propiedad, pero me pasó como a la paloma que se equivocaba y que por ir al Norte fue al Sur. Pensaba que me acercaba a ti, y lo que en realidad estaba consiguiendo era alejarte y hartarte de mi.

No sé en qué punto estoy ahora mismo, Señor. Sóloque mi tristeza, mi dolor, y mi soledad son algo tan enorme que creía que no se podía llegar a sentir tanto. Señor, por favor, no te enfades conmigo. No me malinterpretes, porque no hay ningún reproche hacia ti, Señor. Pero necesito explicarte estas sensaciones, compartir mis pensamientos. Y sobre todo Señor, te necesito a ti. Necesito tu presencia, tus órdenes, tus enseñanzas. A ti, mi Amo. Sé que no soy nada Señor. Pero también sé que lo único que hay de verdad en mi existencia, es que soy tuya, Señor, y siempre lo seré. Ya no puedo desandar lo andado y además no quiero hacerlo. Soy tu esclava, y aunque no vuelvas a verme así, nunca dejaré de serlo, mi Amo.

Para terminar una vez más sólo puedo, Señor, decirte gracias por todo lo que has hecho y estás haciendo por mi. Gracias por ayudarme a conocerme y por hacer que empiece a surgir una versión mejorada de mi misma, de tu Shatki, Señor. Así que Gracias.

Tu Shatki.

jueves, 9 de julio de 2015

Enganchada a la Esperanza



Pese a mis torpezas, a mis errores, a las luchas contra mi ego que muchas veces pierdo, pese a todo, mi Amo, ha tenido a bien darme mi última oportunidad. Ahora mismo para él rozo la invisibilidad. He perdido mi condición de ser su esclava, aunque yo siempre me sentiré como tal. Siempre seré tu esclava Señor, aunque tú no estés. Es mi naturaleza, es mi verdadero yo. Por darme esta oportunidad, una vez más sólo puedo darte las gracias, mi Amo.

Me gustaría ser mucho mejor de lo que soy. Ser la esclava que esté a la altura de mi Señor. Pero querer no sirve de nada, demostrarlo es la única manera de serlo. Trabajar duro, olvidarme de mi ego y todo lo que acarrea, egoísmo, egocentrismo... Hacer la voluntad de mi Amo en todo momento. No olvidar en ninguna ocasión los pequeños detalles, lo que cuentan y su importancia. Sólo hacer, hacer, hacer. Olvidarme de la palabra "mañana", y sólo pensar en hoy y ahora, y que esa siempre sea mi respuesta ante las peticiones de mi Amo.

Sólo tiene sentido una segunda oportunidad cuando has aprendido de la primera. Yo puedo asegurar que he tomado buena nota de mis errores, y que he aprendido de ellos. El dolor infinito que siento ante saber que casi he perdido lo único que le ha dado de verdad sentido a mi vida, después de muchos años de búsqueda, de auto-incomprensión, de tristeza, es una cosa que no se puede olvidar, y además yo no quiero hacerlo. Antes de volver a cometer un error quiero sentir esta desolación que vivo en este momento, para no perder la perspectiva.

Sólo haciendo, haciendo, y haciendo puedo intentar recuperar la confianza de mi Amo. Sé que es muy difícil. Que no tengo ninguna seguridad de conseguirlo, pero sea como sea, es lo único que de verdad merece la pena en mi vida, intentarlo, luchar por conseguirlo, dejarme la piel en ello. No quiero quedarme con la sensación de no haberlo dado todo, y cuando digo todo, es TODO, con mayúsculas. Sueño con poder seguir sintiendo su presencia, con seguir aprendiendo con mi Señor, que continúe orientándome en este mi Camino, que emprendí de su mano, y que sólo con él tiene sentido de ser. Me muero porque esté dentro de mí, porque utilice mi cuerpo como le plazca. Necesito volver a sentir su mirada. Jamás nadie me ha mirado así, y esa es la mirada que he buscado durante toda mi vida. Esa sensación tan profunda de respeto, de devoción, de pasión, de miedo. Esos ojos que se meten dentro de mí y que ven lo que ni siquiera yo me he atrevido a ver. Te necesito Señor. Te necesito en mi vida. Me has enseñado a sentir, a empezar a comprenderme.

Voy a luchar hasta el desaliento, voy a darlo todo, dejarme la vida en el intento. Por primera vez Señor, sé lo que quiero en mi vida, y lo que quiero es ser tu esclava en toda su dimensión. Lo he repetido muchas veces, pero la desesperación, el dolor, el vacío y todo lo que estoy sintiendo desde que me has alejado Señor, es el revulsivo más grande para no caer de nuevo, sobre todo, en las trampas de mi ego, que es lo que más me aleja de ti. Déjame estar ahí, aunque sea la última de la última de tus preocupaciones, Señor.

Vivo enganchada a la esperanza que me has dado, mi Señor. Me has advertido que no va a ser fácil, que de hecho va a ser muy difícil, pero prefiero morir en el intento, dar todo lo que tengo, antes de que te vayas para siempre. Ahora que me he encontrado, y que estoy aprendiendo lo que soy, y cómo serlo, no lo puedo dejar pasar, Señor

Mi máxima aspiración en esta vida no es otra Señor (ni trabajo, ni familia, ni yo misma) que seguir aprendiendo a ser tu esclava, que me sigas enseñando, y que algún día realmente te sientas agradado conmigo. Señor. Pero como el movimiento se demuestra andando, eso es lo que estoy haciendo.

Gracias mi Amo, por dejar esta puertecita abierta a la esperanza. No te defraudaré Señor.

Tu Shatki

domingo, 5 de julio de 2015

El Dolor Infinito


He pasado a lo largo de mi vida por situaciones muy duras, muy complicadas, muy tristes y he experimentado el dolor en diversas modalidades, pero el que siento ahora es imposible de explicar, imposible de compartir.

Es un dolor que nace de la inconsciencia. De la arrogancia de creer que estaba haciendo las cosas bien con mi Amo. Mi falta de perspectiva, mi poca empatía con mi Amo, me han llevado a este estado de ostracismo. ¿Cómo me he dejado engañar por mi ego? Mi vida estaba empezando a ser coherente, por primera vez en mis muchos años. Mi cabeza había superado las reticencias iniciales que suponía la necesidad de dejar el control de mi voluntad a otra persona, a mi Amo. Yo que nunca había hecho caso a nadie, jamás había sido capaz de cumplir órdenes ni mandatos, ahora siento que mi sitio en el mundo, o mi papel en el mundo, mejor dicho, es obedecer a mi Amo. Y habiendo alcanzado ese grado de consciencia en cuanto a mi condición, ¿qué he hecho...?

Perdida en mi yo, absorta en mi cambio, mirando sólo a mi ombligo, no me daba cuenta de que mi Amo se alejaba. Se cansaba de mi. De mis faltas de concentración, de los arrebatos de mi ego, de mis posponeres... Al final, como dice el dicho, ella sola se murió. No ha hecho falta nada, ni nadie para llevarme al abismo. No puedo explicar lo que siento. Pero no hay rabia, no hay orgullo herido, sólo hay dolor, dolor, dolor, en su más grande y tremenda dimensión. Mi Amo se va. El sentido de mi vida desaparece.

No sé si alguna vez quién pueda leer esto, ha sentido una pena tan grande, tan grande, que ni siquiera puede llorar. Las lágrimas están muy por debajo de este asfixio en el pecho, este estrangulamiento en la garganta, este nudo en el estómago, esta punzada en el mismo cerebro. Padece mi alma, pero también padece mi consciente. Quisiera llorar para ver si así al menos el dolor se diluye un poco, pero no puedo. Me falta el aire, me falta la vida. Y soy yo quién se ha equivocado. Quién no ha estado a la altura. Soy un desastre para muchas cosas y con mi Amo lo he sido. Mala esclava, que no ha sabido deshacerse del todo del peor de sus enemigos, mi ego.

He suplicado a mi Amo una última oportunidad, pero en el agobio del trasnoche y en el dolor de la pérdida que siento, yo pienso, ¿qué derecho tengo? Pedirle a mi Amo que siga en mi vida, ¿no es querer poner mis necesidades, mis deseos por encima de los de mi Amo? Y si mi Amo está desencantado, está harto de mí, y ahora sólo soy un lastre, ¿qué derecho tengo a pedirle nada? Mi cabeza va a estallar y mi alma se siente rota. Por un lado no puedo dejar de luchar por lo que es más importante en mi vida, mi Amo. Que me siga considerando, que siga confiando en mi, que siga queriendo ayudarme y enseñarme. Pero por otro digo, si para mi Amo ya no cuento. Sí para él soy una carga, ¿qué derecho tengo a presionarlo, a ponerme pesada? Estaré con mis peticiones desesperadas alejándolo aún más. No lo sé, esa es la verdad. No lo sé. Me siento más perdida que nunca, más sola que nunca, porque aunque mi Amo esté físicamente lejos, en todo momento desde que llegó a mi vida, he sentido que estaba conmigo y ahora me pregunto, cómo vivir sin él...

Son pensamientos de alguien que sufre, de mí, de Shatki, que sólo quiere obedecer a su Amo. Sólo quiero Señor agradarte, que confíes en mí. Todo lo que no eres tú, para mí es secundario. Si en algún momento no lo he demostrado te pido disculpas, porque nunca ha dejado de ser así. Mi vida pasa por obedecerte. Por respetarte. Por complacerte, y por esperar humildemente que me regales tú presencia, que me orientes, que me enseñes.

Señor, no sé sí esto te aleja aún más. Pero siempre te he contado todo. En todo momento te he explicado emocionalmente cómo me sentía. El día lo soporto porque no paro ni un momento de hacer cosas, pero cuando caigo en la cama como ahora, veo pasar las horas, sin poder dormir, volviéndome loca de dolor, desquiciándome repasando todo lo que he hecho y lo que he dejado de hacer...

Necesitaba contarte todo esto. Y por supuesto, como siempre Señor, decirte que Gracias por todo.

Tu Shatki.

sábado, 4 de julio de 2015

Sentimientos de esclava

Cuando entregas tu voluntad a tu Amo, cuando obedecerle y hacer su voluntad es el centro de tu vida, el haberle fallado se convierte en un peso en el alma que toma tintes de insoportable. Una esclava, o al menos yo, vive con la ilusión de agradar a su Amo, a mi Amo. Mi mayor preocupación desde que me levanto por la mañana es que mi Amo se sienta satisfecho conmigo. Sueño con su voz, y con que pase tiempo conmigo. Y sobre todo, con volver a verlo, con que vuelva a querer estar conmigo. Sueño con el dolor y el placer que me provoca. Sueño con poder tenerlo al fin dentro de mí, sentirlo. Que su esencia me llene. Pero en lugar de eso, mis constantes meteduras de pata. Mi egoísmo. Mi no saber ver lo realmente importante en muchas ocasiones, hace que cada vez esté más lejos. Que mi Amo esté cansado, que se sienta decepcionado y sobre todo que haya perdido su confianza en mí. Me haya apartado.

La sensación de culpa, el sentimiento de alejamiento, y el dolor provocado, por saber que sólo soy yo la que ha provocado esta situación, que nadie más tiene la culpa, hace que sea muy difícil sobreponerse a la pesadumbre. He sido yo, y tengo que asumirlo. Pero duele mucho ver cómo fruto de tu inconsciencia, lo único que consigues es sentir una frialdad y una lejanía que duele más que cualquier otra cosa en el mundo. Sólo puedo preguntarme porqué, por qué me empeciné, por qué no puse más atención para hacer aquello, por qué no supe hacerlo mejor, por qué me dejé llevar por mi ego... son muchas preguntas para las que no tengo respuesta que sirva para algo. Sólo la firme convicción de mejorar, de mejorar, de mejorar, y de poder demostrarle a mi Amo que cuando me eligió, acertó. Hacer, hacer, y hacer. Que sean mis acciones y no mis palabras, las que me quiten o me den la razón.

Sólo necesito un poco más de confianza por parte de mi Amo, un poquito de tiempo, para poder realmente mostrarle que como su esclava lo único que me importa es conseguir su agrado. Y mientras tanto, ser fuerte para poder soportar la soledad absoluta en la que me siento. Es ahora cuando sé de verdad qué significa en todo su esplendor, o en toda su negrura, mejor dicho, la soledad. El dolor en el alma, cuando mi Amo me responde con frialdad, cuando sus palabras llegan directas al centro de mi alma, para clavarse como un puñal, y quedarse ahí, retumbando día y noche, para no olvidar que he metido la pata, que lo he hecho mal, que he puesto distancia entre el dueño de mi voluntad y yo. Mi Amo, mi Dueño, mi Señor, mi todo... no puedo volver el tiempo hacia atrás, y además tú me has enseñado que tengo que ser consecuente con mis actos y asumir mis errores y sus consecuencias. Pero de verdad, Señor, soy tu esclava, y eso es lo que le ha dado sentido a mi vida. Es lo que hace que sepa de verdad quién soy, que por primera vez en mi vida sienta que he encontrado a mi verdadero yo. Soy tu esclava y siempre lo seré. No soy una esclava que quiera o necesite tener un dueño. Soy y seré solamente tu esclava, porque no soy una esclava, soy sólo tu esclava.

Mi cabeza está llena de momentos, mi cuerpo de sensaciones, y todo lo has hecho tú Señor. El dolor que siento es infinito, porque te he defraudado, y lo he hecho no por querer hacerlo. Una vez más por querer mejorar algo, lo he empeorado. Pero ni en mi ánimo, ni en mi intención, jamás ha estado no hacer tu voluntad, o enfrentarme a ti, sólo quiero hacer las cosas para que sientas orgullo por mí. Perdóname si eso es soberbia por mi parte, Señor. Pero lo único que quiero es que sigas estando, que me sigas orientando, ordenando. En definitiva, Señor, seguir siendo tu esclava y que quieras seguir haciendo cosas conmigo, jugando, haciendo uso de mi cuerpo...

Señor, soy tu esclava, mi obligación es obedecerte, esperarte, estar siempre disponible para ti. Mi Señor, esto es lo más importante para mi. Eres el centro de mi existencia, porque es lo que le da sentido y coherencia a mi vida. Este Camino que comenzó hace cinco meses y medio, es lo único real que hay en mi vida. En esa vida que he llenado de miedos, de cobardías, de falsas obligaciones, y todo para simplemente sentirme desgraciada, y no permitirme ser feliz. No quiero volver a llorar por los rincones, no quiero volver a ser esa persona triste que ve la vida pasar y que le echa la culpa al universo.

Como siempre para terminar este post, Señor, sólo puedo decirte Gracias por todo, y por esta oportunidad para demostrar todo lo que digo, todo lo que cuento. Señor.

Tu Shatki

miércoles, 1 de julio de 2015

En el quicio de la puerta

Son muchas las veces que me he asomado a esta ventana a hablar de esperanza, de ilusión, de emociones, de sensaciones y también de dolor. Van varias ocasiones en las que he hablado de cómo había defraudado a mi Amo, y de lo que sentía por ello. Del miedo, del dolor, de la negrura, y de todo lo que me hacía sentir el que mi Amo se fuera. He hablado del dolor por haberlo decepcionado, he hablado de todas estas cosas. Y hoy tengo que volver a hacerlo.

He fallado, como siempre sin intención, pero he vuelto a fallarle a mi Amo. Y la verdad, es que ahora mismo es lo que más me duele. No haber podido responderle como debía. No estar a la altura. Cuando el otro día me dijo “tu actitud me apena mucho”, creí que se me partía el alma. Le he fallado, pero… ¿cómo he podido fallarle? 

Su paciencia conmigo ha sido infinita. Su constancia, su presencia. Siempre ahí, mostrándome el camino, mi Camino. Y yo, por empecinarme para que no pensara mal de mí, sólo conseguí decepcionarlo más aún. No puedo hacer girar la ruleta del tiempo, para cambiar una conversación, y empezarla por dónde la terminé, simplemente, por “me he equivocado, la próxima vez lo haré mejor”. Daría lo que no tengo por hacerlo, pero las cosas no son así. Ahora, tengo que asumir mi error, aprender de él y simplemente seguir siendo la esclava de mi Amo, esté él o no, porque eso no cambiará nunca. Porque eso es lo único real que hay en mi vida. El resto son espejismos.

Me gustaría ser capaz de expresar con palabras, el dolor tan inmenso que siento. Estoy asustada, desolada, muerta, porque mi Amo ahora está de otra manera, o porque incluso puede que se vaya. Pero sobre todo, y ante todo, estoy decepcionada conmigo misma, y de eso no puedo huir, ni puedo enmascararlo, ni puedo nada. Porque sólo yo he sido la que he provocado esta situación. Sólo yo he sido la que ha colmado el vaso, por una actitud infantil, por alejarme de mi Camino, por no ver con claridad. Una vez más por no pararme de verdad a pensar. Y una vez más por no ser consciente de que me estaba dejando llevar por mi puto ego.

Mi Amo me ha dicho que le dijera sólo una razón por la que él se quedara conmigo. Me hubiera gustado tener la frase ideal, la palabra justa para poder decírsela en ese momento. Pero no la tenía, sólo podía pensar: Señor, por favor, obedecerte es mi vida, sólo quiero poner en práctica tus enseñanzas y sólo hacer, hacer, y hacer, para después seguir haciendo. No tengo la razón concreta, única, que pueda suponer que mi Amo siga confiando en mí. Sólo tengo la posibilidad de ir demostrándole con mis acciones, que sí que sigo sus enseñanzas, que he aprendido mucho, y que la base, el centro de mi vida, reside en obedecerle en todo, y para todo. De verdad, querría tener las palabras que expresaran todo lo que siento. Dolor, desesperación, decepción conmigo misma… son expresiones que se quedan cortas para explicar cómo estoy.

Pero aunque todo es negro, aunque lo que realmente querría sería meterme en la cama taparme la cabeza y llorar hasta desaparecer, no voy a hacer nada de esto. Eso no es lo que me ha enseñado mi Amo. Hoy mi Señor me ha dicho que las emociones hay que convertirlas en acciones. Esa es mi apuesta. Me agarro a haber aprendido una nueva lección, y una vez más de humildad, y a intentar, no con mis palabras, sino que con mis acciones, que mi Amo vuelva a verme como antes. Tengo la infinita suerte de contar con esta posibilidad, y no quiero ser como Pedro y el lobo… tantas veces gritó que venía el lobo, que cuando vino, nadie le creyó.

Señor, sé que estoy en el quicio de la puerta y con un pie fuera, y el otro casi, pero voy a seguir haciendo y haciendo, poniendo mi alma en ello, para poder recuperar tu confianza. Lo he dicho muchas veces, eres el centro de mi todo, eso tú ya lo sabes. Pero de verdad, lo que hoy no puedo soportar es haberte decepcionado, haber quebrado tu confianza. Gracias mi Señor, por no cerrarme la puerta y por permitir que siga en el quicio, agarrándome a la entrada, para sólo con hechos y no con palabras, poder volver a entrar. Eres mi Guía, mi Faro, mi Maestro, mi Amo, mi Señor, y yo tu esclava que puso su vida al completo en tus manos, y que quiere ser digna de tus enseñanzas y de tu presencia.

Tu Shatki