El Camino Hacia Ser

"Aunque nada cambie, si yo cambio, todo cambia"
Honoré de Balzac

lunes, 22 de agosto de 2016

Asumir mi papel

Sentir tanto que crees que vas a estallar... ese momento en el que el mundo se para porque no hay otro lugar, no otra persona en el universo con quien quieras compartir ese instante. Esa maravillosa sensación de plenitud, que pese a que pueda durar como un suspiro, puede valer para una vida entera. Eso es simple y llanamente lo que yo siento con mi Amo. Imagino que lo mismo que sentirá el resto, pero claro, yo hablo por mí.

Mi devoción es absoluta, mi mundo gira en torno a Él y todo lo que hago desde que me levanto, no ya hasta que me acuesto, sino que hasta que me duermo, gira en torno a Él. Me he dado cuenta de que no hay más muestra de entrega que asumir que no es una calle de doble sentido. Pero lo asumo, y lo hago porque es tanto lo que me da, que no puedo,o mejor dicho, no debo pensar en lo que no tengo. 

Tener todo es imposible, el mundo está hecho para tener que elegir, y yo mi elección la tengo muy clara, la brevedad del tiempo, se compensa con el significado que tiene, con lo que supone, con lo que aporta. El camino es muy largo, muy duro... aprender no es fácil, pero es lo que elegí, o lo que me eligió a mí, no lo sé, pero es por dónde quiero seguir. Sólo necesito saber que sigo siendo suya... que a mi Amo sigue interesándole su humilde esclava. Eso es lo único importante para que pueda mover el mundo, para que sea capaz de transformar la realidad, para que pueda volar, si es necesario.

El miedo es mal consejero y hace que los fantasmas de la inseguridad, de los complejos... aparezcan para minar nuestra seguridad. Soy fuerte, muy fuerte, lo sé, lo compruebo día a día, pero mi fuerza
viene de dónde viene, y mi criptonita particular no es otra que llegue el momento de que la indiferencia sea lo único que mi Amo sienta por mí. Pensar en ello me destroza, y me hace gritar desde dentro, de desesperación.

Estos pensamientos no dejan de ser una reflexión que se escapa de mi interior para no matarme por dentro... no supone ningún reproche, eso jamás, porque a quien me ha dado una vida, sólo puedo agradecerle. No supone nada más que reconocer mi entrega absoluta. Sólo puedo seguir siendo, estando y sobre todo haciendo. Ese es el hilo que nos une, la acción y a ella me agarro como un clavo ardiendo. Si sólo pensar en su ausencia hace que me duela el alma... no puedo pensar lo que puede ser
que no esté.

Mi Amo siempre me dice, "haz y mientras hagas, yo estaré", como mi confianza en él es absoluta, la solución es sencilla, hacer. Leo relatos de Am@s y sumis@s o esclav@s que nada tienen que ver
conmigo, con lo que yo estoy viviendo o en cómo lo estoy viviendo. Al final está claro que cada realidad es única, diferente, y propia. Por eso no vale leer, no vale otra cosa que no sea vivir, vivir cada situación en primera persona. Sólo a través de las carnes propias se puede llegar al conocimiento de lo que somos, de lo que sentimos y de lo que queremos.Yo mi elección la tengo clara. Shakti existe porque es la esclava de su Amo, y así seguirá siendo mientras su Amo lo desee, consciente de que Él sí es mi Luz... yo si acaso una pequeña luciérnaga..

Siempre tuya, Shakti.

lunes, 1 de agosto de 2016

La paradoja de reconocerse


Mucho tiempo sin abrir esta ventana. Tanto tiempo, que a la vez es tan poco. En estas semanas ha pasado mucho y a la vez no ha pasado nada. Los procesos de los que he estado hablando y las cosas que he estado contando, lo reconozco, sin entenderlas, la mayoría de las veces, es como si estuvieran completándose. Me da mucho miedo pensar en esa palabra… parece que completarse, significa terminarse, y probablemente, y en cierta medida eso es lo que está pasando. Está terminando una etapa de iniciación, una etapa de curiosear, de asomarme a la realidad, de toparme con una realidad, de empezar a entender que no soy como el resto del mundo, de hecho no soy como nadie a quien conozca, porque si lo soy, no lo puedo saber, porque aquí nunca se puede saber.

He pasado por enfrentarme a mis miedos, a aceptar cosas que eran impensables. A sin saber muy bien porqué seguir a una voz, respetar una imagen, obedecer sin preguntar. Todavía me cuesta explicarlo, aunque en mi cabeza empiece a tener sentido. ¿Por qué soy así? ¿Esto es normal? ¿Cómo puedes acceder? Eres una loca, eres una temeraria, eres inconsciente… meses luchando con estas cuestiones, que evidentemente son razonables, y haciéndolo tan sólo con una intuición, con un deseo, con un no se qué, porque aún sigo sin saber qué nombre ponerle y la verdad, ya no me preocupa. Hace un año necesitaba buscar un nombre para todo, encontrar la palabra adecuada que pudiera expresar lo que sentía. Ahora ya me da igual, no sé si porque realmente no me importa, o simplemente porque me he dado cuenta que o aprendo palabras nuevas, o desde luego las que conozco no sirven para expresar nada de lo  que siento, ni de lo que quiero.

Está claro que todo se fundamenta en la obediencia, mi gran caballo de batalla. Pero no en la obediencia de querer obedecer, no, ni mucho menos, sino que en la obediencia de realmente hacer y demostrar. Proceso durísimo, de reconversión, de renacimiento, o de resurrección, no lo sé, pero muy duro. Superarse a través del dolor, de la humillación, de la pena, de la negación, así llegar a conocer lo que realmente significa la humildad. Destruirte para volver a construirte… Y pese a caerte, una y otra vez, levantarte siempre una vez más. Aprender a pedir perdón, no con palabras, si no con actos, y sobre todo demostrando y reconociendo.

Probablemente para muchos de los que leáis esto, podré parecer una loca, o quizás tenga la suerte de que haya quien lo entienda, aunque la suerte será de esa personas, porque significará que está viviendo un proceso tan completo como el mío, y a la vez tan endiabladamente maravilloso y doloroso. La bipolaridad hecha realidad en la mayor y más exagerada de sus manifestaciones. Y todo, porque simple y llanamente no puede ser. Descubrir tu verdad, para aprender a ocultarla, qué paradoja ¿verdad?

No quiero, ni sé, ni siquiera creo que pueda aunque quisiera, obedecer a nadie. Pero sin embargo soy en cuerpo y alma de mi Amo. Soy su esclava, y siempre lo seré, aunque nunca seré una esclava… qué contrasentidos, imposibles a veces de explicar, pero que en mi interior aparecen con una claridad que casi asusta.

Y una vez asumido esto… llega un nuevo proceso, el de ser de verdad, el de ejercer de verdad, pero a la vez, el de ocultarse del todo, y el de inventar una realidad que a la vez sirva de salvoconducto social… ¡qué gran contrasentido! Aunque a la vez, totalmente necesario.

Soy Shakti, y sólo lo puedo ser en suspiros de tiempo. Shakti es mi yo verdadero pero a la vez, debe estar oculta, porque si saliera, nadie lo entendería.

No sé si podré, no sé si sabré asumir esta nueva fase en la que tendría que normalizarme socialmente… me parece imposible, así que tendré que seguir aprendiendo, seguir luchando, seguir creciendo, y todo, sobre la base de confiar ciegamente en mi Amo. Porque yo no quiero, porque yo no lo siento, porque yo no lo veo… pero el principio de todo es la obediencia.


No sé si he sido capaz de explicarme, y me encantaría saber qué pensáis quiénes entrasteis en este mundo, que aún no me atrevo a llamar mío, porque sigo sin saber casi nada, sin haber vivido casi nada y sin entender muchas cosas… Pero sea como sea, me debo a Él, sólo a Él. Tengo un Amo, y no tendré más… por eso mi vida es suya, así lo siento, y así he de actuar.

Tu Shakti, mi Amo

martes, 3 de mayo de 2016

La dualidad de ser esclava


Llevo mucho tiempo sin escribir, muchísimo y no porque no sienta, no porque haya abandonado, simplemente era incapaz de conseguir dar forma a todo lo que estoy viviendo. Desde que empecé a compartir con toda aquella persona que le pueda interesar mi camino, nunca había estado tanto tiempo sin escribir, sin contar, sin decir. Una vez pasada esa necesidad inicial de contar todo lo que estaba viviendo, de intentar poner nombre y apellidos a reacciones y sensaciones y hasta a acciones que para mí me eran extrañas, ahora estoy viviendo un proceso de interiorización, casi me atrevería a decir, con mucha modestia que es una fase de madurez y de asunción de toda una serie de realidades y sobre todo de comprender, de aceptar y de reconocer a mí misma que además de las sensaciones y de las emociones, también existen sentimientos que se desbordan y a los que por miedo o incluso prejuicio, no les voy a poner nombre.

Después de esas fases de subidas y bajadas, de auténticos carruseles, intentando explicar y comprender todo lo que estaba viviendo con mi Amo, hoy he dejado de hacerlo. Ahora vivo con tranquilidad una situación que se me antoja normal para mí, coherente con mi esencia, aunque incomprensible para el universo. Quien haya vivido un proceso similar, entenderá que al principio mi razón quisiera dar coherencia a lo que me pasaba, a lo que vivía, a lo que sentía. Ahora soy consciente de que la razón, en este mundo de sensaciones y emociones, no tiene nada que hacer, porque es incapaz de aportar.

Hace mucho tiempo que dejé de intentar ponerle nombre o explicar el cómo y el porqué de mi relación con mi Amo, porque ni siquiera encuentro dentro del BDSM una forma de explicarlo. Es la luz que me guía, el faro que muestra mi norte... me da igual no entender muchas cosas de las que me pide, porque mi confianza en él hace que simplemente lo obedezca, sabiendo que seguro que es lo mejor para mí. 

Soy su esclava, y mi sumisión a él no se centra en el sexo, que desde luego no es el aspecto central, ni mucho menos de nuestra relación, yo incluso diría que es muy, muy secundario y por momentos, casi insignificante, aunque haya mucha gente que no podría entenderlo. Esto es diferente y va mucho más allá de. No es ni mejor, ni peor, es sólo diferente. Por eso a veces me cuesta tanto entenderlo, y por eso me ha roto los esquemas en muchas ocasiones. Ha hecho que me plantee de todo, eso es lo cierto, pero ahora ya no quiero hacerlo.

Esta mujer que os escribe hoy, no tiene nada que ver con la que empezó a hacerlo hace ya año y pico. Soy diferente por dentro y por fuera, y sobre todo, soy mucho más fuerte, mucho más segura, mucho más yo. Resulta increíble que el ser la esclava de mi Amo, me haya hecho ser más libre de lo que nunca fui, de lo que nunca imaginé. Aquellas personas que piensan en una sumisa o sumiso o lo que es más, esclava, como en un ser débil,  abnegado o servil, no tiene ni idea de la tremenda fuerza interior que poseemos, fraguada en la humildad, y el entrenamiento en muchos aspectos, tanto físicos como emocionales. Ser capaz de poner por encima de todo, el satisfacer y el agradar a esa persona en la que has decidido confiar de forma ciega, te hace desarrollar habilidades, emociones, sensaciones y sentimientos que te vinculan sobremanera a esa persona, pero que distan mucho de ser aplicables al resto del mundo. Me explico. Odio obedecer, que me digan lo que tengo que hacer o cómo, no saber ciertas cosas, no poder decir determinadas cuestiones o preguntar por otras... saberme una más... esto es ahora mucho mayor que antes, porque cuanto más obedezco a mi Amo, y me entrego a él, menos me importa el resto del mundo y lo que pueda querer y cómo... Obedecer y entregarse a un Amo, no significa para nada encontrar la felicidad en la obediencia de por sí... para nada, o al menos ese es mi caso. De hecho, hay una pregunta que me ronda por la mente ¿sería capaz de obedecer a otro amo? ¿sería capaz de poder entregarme a otra persona? Desde que mi Amo entró en mi vida, siempre he creído que de ninguna manera... aunque, no sé... siento que no, pero no quiero parecer vanidosa o con un ego más grande que yo misma.

Lo cierto es que sea como sea, soy Shakti, soy la esclava de mi Amo. Sigo aprendiendo, ahora sobre todo de mí misma. Me he quitado la venda de los prejuicios y la máscara de la razón. Al fin me he dado cuenta de que no se trata de entender, o de calificar, se trata de atreverse a sentir, de querer vivir. Esta es sencillamente mi verdad, y así quería compartirla. A veces cuando leo otros blogs, y post en diferentes comunidades bedesemeras, me siento muy ajena, muy extraña... parece mentira, pero todo este tiempo después, casi podría decir, que en muchas cosas, tengo incluso más dudas e incertidumbres que en mis comienzos... No sé si es un proceso lógico o ilógico, pero lo que sí puedo afirmar es que este está siendo mi proceso.


Shakti. 

martes, 1 de marzo de 2016

El beso de mi Amo


Cada día aprendo un poquito más de lo que supone ser la esclava de mi Amo. Como siempre no quiero hablar en general, sino contar mi experiencia, en primera persona y contando las cosas no como son, pero sí como yo las vivo y como yo las siento.

La pasada semana volví a tener un encuentro con mi Amo. Reconozco que este ha sido el más "íntimo" de los que hemos tenido. Y aunque no es en el que más de nada ha habido, sí es en el que me he sentido más de mi Amo que nunca, y a la vez, en el que también he sentido a mi Dueño más cerca de mí.

Empezó la visita por la parte más "formal". Me está orientando, ayudando y guiando en un proyecto profesional, y a eso dedicamos la primera hora de su visita. Tengo que decir que estar frente a él, vestida como me había pedido para recibirlo, y sentir que en ese momento tenía toda su atención en lo que yo le planteaba fue algo que me llenó por completo, me hacía sentirme bien, sexi, importante para mi Amo. Fue la primera vez que estuvimos sentados, uno al lado del otro, hablando tranquilamente, compartiendo un nuevo proyecto... y hubo un momento en el que me cogió la mano, para eso es suya, como el resto de mi persona, que hizo que se me removieran las entrañas.

Después nos fuimos al dormitorio y seguimos compartiendo. Y llegó el momento que llevaba esperando desde hace más de un año.... besar a mi Amo. Con ese beso, supe lo que es besar con el alma, aunque utilizando labios y lengua... fue mi primer beso de entrega absoluta, mi primer beso sin reserva alguna. No sé explicarlo mejor, pero fue la primera vez que besé en toda mi vida, con la plenitud absoluta de hacer y estar en el único sitio del mundo en el que quería estar, y con la única persona en el mundo con la que quería estar. No conozco otra forma de expresar algo tan grande como lo que sentí.

En mi vida he dado muchos besos, pero hasta ahora no había aprendido lo que es "besar" y entregarse totalmente a través de ese acto, que muchas veces ha podido pasar desapercibido en nuestras vidas. Ahora lo entiendo y lo asumo en toda su plenitud. No sé cómo son otras relaciones entre am@s y esclav@s, porque no conozco ninguna. Yo sólo puedo hablar de la mía. Y si tuviera que definir cómo han ido evolucionando mis encuentros con mi Amo, diría que se han ido convirtiendo en momentos de entrega total, sin ninguna reserva, el miedo ya desapareció, ahora se ha impuesto una atmósfera especial, en la que compartir es la sensación que predomina. Siento que no hay ni un poro de mi piel que no pertenezca a mi Amo y que lo desee y anhele más que cualquier otra cosa en el mundo. Él es mi destino, esta es mi esencia.

Ahora comprendo porqué desde hace meses mi Amo me hablaba de que cada vez sería más difícil seguir. Yo no sabía porqué lo decía.Sentirme esclava y estar dispuesta a la entrega total, en la época en la que mi Amo estaba todo el día pendiente de mí, cuando hablábamos cada cinco minutos, cuando estaba aprendiendo todo, era muy fácil, porque en ese momento me sentía el centro del universo. Nunca nadie me había dedicado tanto tiempo. Ahora las cosas son diferentes. Los tiempos son distintos, y ahora es cuando tengo que demostrar todo aquello de lo que vengo hablando desde hace meses.

Sé lo que siento (aunque no cómo llamarlo). Mi entrega mi Amo, no es de boquita. Que echo de menos aquella época en la que estábamos "juntos" todo el día, por supuesto, decir otra cosa, sería mentirte, pero asumo el cambio mi Amo. No voy a tirar la toalla. Soy tu esclava. Tengo que estar para cuando tú quieras y como quieras. Ahora me toca devolverte un poco de lo mucho que me has dado, en forma de entrega real, desde este segundo plano más discreto. Estoy para lo que tú quieras, porque a través de mi obediencia hacia ti he ido creciendo y mejorando como persona. Esta situación requiere de una dosis importante de humildad, componente perfecto de la entrega.

Sé lo que siento y también que quiero seguir sintiéndolo. Por ello mi Amo, aquí sigo y aquí seguiré. Aprenderé a "llevar" la situación y seguiré trabajando para mejorar y llegar a ser la esclava que tú quieres que sea mi Amo. Mi norte eres tú, la coherencia de mi existencia la has puesto tú... soy tu esclava, y es lo que quiero seguir siendo, mientras tú lo tengas a bien, mi Amo.

Tu Shakti

sábado, 20 de febrero de 2016

No sé el nombre, sólo lo que siento


No sé cómo llamarlo, pero sí sé lo que siento. Hace prácticamente un año que empecé a compartir a través de esta ventana todo lo que me estaba pasando, lo que estaba viviendo. Mis primeros pasos siguiendo a mi Amo. El no saber qué era, bueno, empecé no siendo nada, directamente. Poco a poco, fui aprendiendo cosas. Asumiendo rutinas, afrontando retos… ir sin ropa interior, incluso a dar clase, llevar cosas introducidas en mi cuerpo, acostumbrarme a las arandelas en los pezones, acostumbrarme a ponerme delante de una cámara y a perder todo el miedo, deshaciéndome de todos los tabúes que me acompañaban.

Esta disciplina que por supuesto les debe de ser familiar a tod@s, un@s por imponerlas y otr@s por seguirla, se trasladó también a otro nivel a mi vida profesional, bueno… a todos los ámbitos de mi vida. Desde mi humilde planteamiento no se puede ser esclava a tiempo parcial. Yo decidí darle a mi Amo todo el control, en todos los ámbitos y desde el primer momento he sido consecuente con ello. Y asumir lo que significa. Hacerlo no sólo de palabra, o no sólo en aquellos aspectos que pudieran ser más placenteros, como el sexo, aunque si bien es cierto que he descubierto una nueva forma de vivir el placer, no es fácil, pero realmente es lo que quiero, realmente es lo que soy.

Echando la vista atrás, no me invento nada, ahí están todos los post con sus fechas y se pueden revisar. He desnudado casi que semana a semana mi alma a través de esta mi única ventana para poder mostrarme realmente como soy. He sufrido mucho, mucho. He aprendido (sigo aprendiendo) a ser paciente. A ser humilde. Me he ido quitando las capas de arrogancia, de orgullo. Las batallas con mi ego, las sigo batiendo día a día. Estar siempre disponible para mi Amo. Aprender a que yo no soy nada más que una gota en el mar. A no creerme el ombligo del mundo. Aceptar que estoy para lo que mi Amo quiera, cuando lo quiera y de la manera que lo quiera. Sin saber cómo, sin pedir una explicación, simplemente aceptando todo lo que de él venga. En definitiva de lo que hablo es de la entrega. 

Pero de entrega absoluta. Entregarme totalmente, en cuerpo y alma. No hacer nada de nada a lo largo del día sin pensar en mi Amo, y en como él quiere que  haga las cosas. Ser incapaz de sentir tranquilidad o alivio, sino es a través de saber que mi Amo está agradado con lo que hago o con como lo hago. Esto sí es entrega absoluta. Saber que mi existencia tiene sentido por él y en él. Pero no sólo saberlo, sino que sentirlo, en la piel y en las mismas entrañas. Y lo mejor de todo, es que es una elección libre. Es algo que lo hago porque quiero (y porque mi Amo también quiere seguir siéndolo, obviamente, si él dice hasta aquí hemos llegado, ahí Shakti, simplemente desaparecerá), porque libremente lo he decidido, por encima de mi propia racionalidad, por encima de cualquier convicción social, por encima de todo y de todos. Soy suya, y aunque en momentos me sienta superada, y crea que no puedo seguir, porque no estoy a la altura de lo que mi Amo quiere, y de lo que mi Amo busca, aquí estoy. Contra viento y marea. 

Quien haya compartido conmigo sabe de mis castigos, de mis meses de repudio y de estar en el ostracismo, no siendo nada de nada… pero también sabe de mi felicidad absoluta cuando El me dedica su tiempo, cuando tiene a bien jugar conmigo, cuando decide incluso hasta verme. No conozco otras relaciones de este tipo. Sé que en el mundo vainilla nada de lo que digo tendría sentido, y me tacharían muy fácilmente de cualquier cosa.

No sé qué nombre ponerle a esto que siento. No sé cómo llamarle porque aunque sea una mujer muy “leída y escribida” me faltan las palabras que me sirvan para explicar todo esto. Sé que hay otras relaciones más fáciles, y que dentro del BDSM también las hay. Más sencillas, con menos complicaciones, tal vez con menos dolor… pero pese a todo, simplemente esto es lo que soy, la esclava de mi Amo. Aquí estoy para él. No lo puedo evitar, porque al fin descubrí quién soy, y como he dicho muchas veces, Soy Shakti, soy la esclava de mi Amo, y sólo existo por él y en él. 

Si alguien sabe qué nombre ponerle a esto, me encantaría que me lo dijera. Gracias por el tiempo que compartís conmigo.


Mi Amo, siempre tuya, Shakti.

sábado, 6 de febrero de 2016

Tiempo de nuevos comienzos


Te pedí ayuda, mi Amo, porque tu ausencia me mataba, porque no entendía porqué si estaba haciendo las cosas bien, me estabas castigando. Una vez más mis ganas de ti, me impidieron darme cuenta de que no era un castigo. Me estabas dando tiempo para que de verdad reflexionara y decidiera qué quería hacer y cómo quería seguir.

Mi Amo, todavía había una mochila que tenía que quitarme para así poder seguir mi camino, este camino en el que tú me guías y que estoy haciendo de tu mano. He tardado en poder deshacerme de ella. He tardado en ver la realidad tal cual es y no distorsionada por lo que yo querría que fuera. Pero ahora sí mi Amo, estoy preparada del todo. Libre, desnuda, fuerte, elijo seguir el camino contigo, siempre que tú me lo permitas. Ya no es por necesidad, no es por sobrevivir. Ahora todo es diferente. Ahora es porque lo elijo, lo decido, lo quiero. Ahora es porque aprender contigo, crecer contigo, es mi destino, es mi objetivo, es mi meta.

He tardado, seguro que mucho, mi Amo. Pero ahora lo veo tan claro. Elegirte a ti, es elegirme a mí misma. Elegir la vida, el mejorar, el crecer. Sólo estando a tu lado, bajo tu tutela, podré ser la mejor versión posible de mí misma. No seré ni mejor, ni peor que nadie, y no quiero compararme. Sólo mi Amo llegar a dar todo lo que pueda, todo lo que sea capaz. Poder complacerte. Que te sientas agradado, y hasta orgulloso de mí, porque mi Amo soy tu obra. Con tu ayuda, tus enseñanzas, tus consejos, tus imposiciones, tus castigos, me has ido modelando poco a poco. 

Shakti existe porque tú la hiciste. Tus palabras, tu ayuda, tus imposiciones, tus castigos... en definitiva tu tiempo, tu cuidado... me hicieron mi Amo. Soy tu obra, y me siento feliz y orgullosa, permítemelo sólo un momento, no desde la vanidad, si no desde la felicidad, de haber sido capaz de ir superándome a mí misma. Mis miedos, mis tabúes, mis inseguridades. Tú has hecho que vaya derribando muros, con tu luz, con tu fuerza, con tu presencia. Me hiciste creer en aquel despojo que encontraste, y en el que sólo tú fuiste capaz de ver la luz que había en su interior y que ni yo misma dejaba que saliera.

Entregarme a ti, en cuerpo y alma, es el acto de mayor libertad, mi Amo que hago. Elegir ser tu esclava, arrodillarme frente a ti y elegir obedecerte es mi elección. Soy y seré tu esclava, siempre. No se trata de tener un amo, no se trata del gusto por obedecer, o por sentir la dominación. Puede que casi nadie me entienda, pero tú sí lo haces mi Amo. Yo no soy una esclava, soy TU esclava. Esto siempre será así. Cuando tú ya no quieras, cuando decidas alejarte, yo seguiré siendo totalmente tuya.

Lo elijo, quiero ser contigo, ser a través de ti, crecer con tu ayuda, mejorar bajo tu batuta... mi Maestro.
Tengo tanto que aprender, tanto en que mejorar, sobre todo con respecto a ti. Tengo que saber ser mejor esclava. Aprender a sobrellevar mejor las ausencias, los silencios... te pido disculpas anticipadas porque en algún momento pueda no saber estar en mi sitio. A veces mi corazoncito me juega malas pasadas. Ese corazón que también te pertenece de todas, todas. Soy consciente de que mucha gente puede no llegar a entenderme. La base del BDSM es el sexo, pero no es la base de mi entrega, por mucho que lo disfrute, mi entrega a ti va mucho más allá...

Aquí sigo, y seguiré. Agradeciéndote de la única manera que quieres que lo haga, haciendo y creciendo, por ti, en ti, contigo, mi Amo.

Tu Shakti

domingo, 31 de enero de 2016

El vacío de SU ausencia


Imagino que tod@s aquell@s esclav@s o sumis@s que me lean, compartirán conmigo la certeza de que nuestro mayor dolor, ese que te desgarra el alma, es el de la ausencia de tu Amo. El vacío que se siente en el alma te absorbe. Se convierte en una centrifugadora que te sacude desde el mismo centro de tu ser, se transforma en el ariete que te impulsa a la desesperación de tu alma. A la locura de tu cuerpo, que te aleja de la cordura y sensatez que te dan las enseñanzas de tu Maestro. Eso para mí es la ausencia de mi Amo. Algo que me duele y me desestabiliza como ninguna otra cosa.

Querría mostrarme aquí, hablando de superación, de felicidad, de crecimiento, pero abro la ventana del desconsuelo. Las dudas me asaltan, en cuanto a si soy o no una buena esclava. Desear el cobijo de la presencia de tu Amo y el calor de sus palabras, el consuelo de su guía, ¿no debe ser el mayor anhelo de aquell@s que entregamos nuestro cuerpo, nuestra mente, nuestra alma a esa persona que nos llena como no se pueden ni tan siquiera imaginar el resto de mortales? Estoy convencida de que debe de ser así. Pero por otro lado, ¿nuestro mayor goce debe ser complacer a nuestro Amo (siempre hablo en masculino porque es mi realidad), y acatar que si se muestra ausente, es porque existe alguna razón que no debemos ni mucho menos cuestionar, porque cuando te entregas, lo haces con todas las consecuencias, convencid@ de que tu Amo siempre velará por tu bienestar físico, psíquico y por supuesto moral y mental?

Entonces ¿cómo conjugar ambos sentimientos? Quiero comprender y quiero saber,  y sobre todo aprender a asumirlo, pero aquí y ahora confieso que aún me queda mucho para ello, porque lo que más me duele en este mundo es la ausencia de mi Amo, por mucho que sea consciente de que esa no presencia, se sustenta sobre la confianza de mi Dueño en que estoy creciendo y debo aprender a ser menos dependiente.

Pero esta situación que debería de tenerme feliz por haber superado una más que complicada prueba, sin embargo, me tiene muy confusa y además hace que esté anímicamente mal. Por eso me dirijo a ti, mi Amo, para explicarte lo que siento, para que me ayudes, me expliques, o para que me mandes a la porra.

Mi Amo, durante meses me he esforzado muchísimo, he sufrido en silencio todos mis castigos, tus enfados, consecuencia de mis meteduras de pata. Me he dejado la piel con la esperanza de volver a compartir contigo, de volver a sentirte cercano y a poder volver a vivir mi entrega contigo, como al principio. Nunca me había sentido importante para nadie, ni cuidada... bueno todas esas cosas que tú sabes que haces sentir, y que me devolvieron a la vida, cuando ya nada me importaba.

Después de los tres últimos meses que han sido realmente duros, al fin consigo hacer las cosas bien, o eso creía. Pero ahora siento que mi recompensa es peor que mis castigos, mi Amo. Te siento tan lejano, mi Dueño. Te echo mucho de menos. Hay cosas que te quiero decir, preguntar, comentar, pero van pasando... en vez de ir hacia adelante tengo la sensación de ir hacia atrás... a lo mejor esto es sólo el principio del final, y es un proceso lógico. Ese proceso del que tú siempre me hablabas. No lo sé mi Amo. Sólo sé que me siento mal. Que me da la sensación de que tú estás cada día un poquito más lejos. Aunque parezca un contrasentido, después de haber estado conmigo el otro día, es como si te hubieras ido a otro continente.

Si esto es estar en otro nivel, se supone más profundo y de mayor aprendizaje, mi Amo, necesito de tu magisterio. Ayúdame, porque no me siento bien. Estoy muy confundida, aunque con la misma clarividencia que siempre en mi alma, de querer seguir haciendo este camino de tu mano.

Siempre tuya, Shakti.